Neuquén, 03 de Enero del 2008
Emanaciones Volcánicas y sus consecuencias para la salud respiratoria
A propósito del Volcán Llaima
La madrugada del 2 de Enero del 2008 se vio alterada por una alarma de una nube “toxica” que avanzaba sobre la Provincia de Neuquén y en pocas horas el pánico cundió por la capital de la provincia. Pocas horas antes, el volcán Llaima había entrado en erupción con emanaciones de lava, rocas y humo. La dirección de los vientos llevaron las columnas de humo hacia el este de manera que la zona central de la provincia de Neuquén se vio rápidamente afectada, principalmente los departamentos Aluminé y Zapala donde se notaba la caída de cenizas.
La noticia corrió como reguero de pólvora por canales no convencionales, la insuficiente información técnica y la falta de reacción de los organismos responsables hicieron el resto, la columna de humo volcánico se transformó en una nube “toxica” que avanzaba inexorablemente sobre la zona mas poblada con riesgo de contaminar fuentes de agua, irritar la piel y mucosas y afectar la salud respiratoria de los habitantes. Las consecuencias se percibieron rápidamente, familias enteras despiertas buscando como tapar las hendijas en sus casas, juntando agua en cualquier envase, se agotaron los barbijos en las farmacias de turno, no se conseguían taxis y sonaban todos los teléfonos.
Ninguna catástrofe ocurrió y por la mañana se impuso el tema en los medios locales y nacionales: cuanto podrían afectar a la salud las emanaciones un volcán?
Las fiestas y las vacaciones, nos encontraron juntos en el Valle de Río Negro y Neuquén debiendo responder una y otra vez a esta pregunta, para lo cual actualizamos el tema revisando la literatura accesible y que creemos oportuno compartir.
Erupción volcánica
La erupción de un volcán produce diferentes tipos de emanaciones de lava, rocas, humos y gases, la intensidad, violencia y su composición, aun cuando guardan patrones comunes, pueden variar pero sin duda alteran las condiciones del medio ambiente.
Las emanaciones de lava y rocas afectan al entorno cercano, por lo general de pocos kilómetros, pero las fumarolas pueden afectar la atmósfera y suelos a grandes distancias. Un ejemplo de ello es la descripción histórica de la erupción en 1815 en Indonesia que por referencias históricas produjo un oscurecimiento de la atmósfera. Otros episodios más cercanos causaron fenómenos menor magnitud (Monte Helena en 1981, Pinatubo en 1991, Hudson y Popocatepelt 1995, Copahue 2002 y Etna 2003) pero nos ofrecieron mas evidencias como por ejemplo la disminución de la temperatura global mundial por dos años luego de la erupción del Pinatubo en Filipinas.
Debemos aceptar entonces que una erupción volcánica produce una alteración del medio ambiente de origen natural y que, como otras (incendios, fenómenos climáticos) “contaminan” la atmósfera.
Polución atmosférica
La polución aérea extradomiciliaria puede tener origen en los fenómenos naturales que describimos, pero mas frecuentemente en eventos producidos por el hombre como la quema de bagazo luego de cosechas (Tucumán por caña de azúcar, Sudeste asiático por arroz, etc.), incendios accidentales o provocados de bosques, guerras (Golfo), atentados terroristas (Septiembre 11), industriales provocados (venteo de gas por pozos petroleros) o accidentales (Chernobyl), sin embargo duda la espectacularidad y magnitud del fenómeno volcánico nos permite discutir este problema en esta oportunidad.
Obviamente los contaminantes aéreos difieren según la fuente de polución y la densidad estará condicionada por la intensidad de generación, la persistencia del foco, las condiciones del clima y la geografía.
Sin embargo, para evaluar el riesgo que la polución aérea afecte a la población necesariamente deberemos considerar otros factores como la distancia, el tiempo de exposición, del efecto de cada componente sobre la salud, y características de cada individuo expuesto (patrón respiratorio, susceptibilidad individual, particularidades anatómicas y fisiológicas, etc.).
Contaminación aérea por erupción volcánica y sus efectos sobre las vías aéreas
Las fumarolas que emana de los volcanes están compuestas por una fase gaseosa y por una fase particular. La fase gaseosa contiene diferentes gases como CO, CO2 y vapor de agua entre otros, pero que dada las particularidades físicas de los mismos no afectan más allá que las zonas aledañas, diluyendose rápidamente a toda la atmósfera. Por el contrario la fase particular, compuesta por humo y cenizas, partículas sólidas y liquidas en suspensión, constituye el principal problema de la contaminación atmosférica por erupciones volcánicas. En las zonas cercanas a la erupción la densidad de las emanaciones puede ser tan importante que oscurezca la luz solar, cause problemas de comunicaciones o sedimente grandes cantidades de cenizas con sus consecuentes derivaciones.
Al analizar la composición se considera el tamaño de las partículas, las propiesdades físicas y su estructura química. La primera afectará el sitio de depósito en la vía aérea por sedimentación, los dos restantes aspectos la potencialidad de producir efectos sobre la salud respiratoria. Los principales elementos químicos de las partículas en la mayoría de las erupciones son silicio, carbono y azufre, aunque también se describen otros componentes (ver Tabla), y sus características físico-químicas pueden determinar la reacción inflamatoria del huésped (sales, ácidos, óxidos, cristales, fibras amfíbolas, etc.).
Contaminantes detectados en erupciones volcánicas |
Volcán |
Contaminante |
Referencia |
| Popocatepelt (Mexico) |
SO |
Rojas, 1995 |
| Sakurajima (Japon) |
Hg |
Tomiyazu, 2000 |
| Copahue (Argentina) |
Cd, Cr, Cu, Hg, Pb, U, V, Zn |
Gomez, 2002 |
| Mte Etna (Italia) |
Rn |
D’alessandro, 2003 |
El tamaño menor a 10 micras, identifica a las particular que pueden llegar suspendidas en el volumen inspirado hasta los pulmones, las mayores quedan depositadas en el exterior del organismo se filtran en las fosas nasales o se adhieren a las vías respiratorias alta al impactar por inercia. Si bien el mecanismo de depósito en los pulmones es complejo debemos recordar que constituye la mayor superficie de intercambio con el medioambiente (70 m2 de superficie alveolar) y con volúmenes de intercambio muy elevados (entre 6.000 y 10.000 litros de aire por día), de manera que no se debe menospreciar la potencialidad de consecuencias ante la exposición a polutantes.
Los efectos entonces dependerán múltiples factores del contaminante (composición química, y sus características físicas), magnitud de la exposición (fuente, distancia y tiempo), de la dosis depositada (tamaño particular y lugar de deposito), del sitio donde actúen (sitio activo, depuración, etc.) y de características individuales.
Se describen tres posibles tipos de manifestaciones:
1- Fenómenos agudos sobre las vías respiratorias altas, mucosa y piel por irritación al depositarse las cenizas. Sus manifestaciones serán agudas pocas horas o minutos después de la exposición presentando irritación en piel y mucosas, ardor ocular y nasal, conjuntivitis, sequedad orofaringea, tos y en personas con enfermedades pulmonares exacerbación aguda de sus síntomas (asma, EPOC, enfermedad fibroquística, bronquiectasias). Son los efectos de mayor incidencia, con frecuencia esta relacionados a la magnitud de las cenizas que se perciben depositadas en el entorno y en el cuerpo (fosas nasales y ojos) y suelen remitir rápidamente. Estas consecuencias podrían evitarse por el aislamiento físico (barbijos, antiparras, o el filtrado del aire
2- A mediano plazo, se ha demostrado el aumento de síntomas pulmonares y deterioro de la función pulmonar por meses y años en personas que sufrieron exposición a erupciones volcánicas. Estos efectos son aparentemente reversibles, dependientes de la dosis de exposición y de la susceptibilidad individual, como consecuencia de procesos inflamatorios similares a la exposición a otros polutantes de las vías respiratorias (humos por tabaco, combustible de biomasa, etc.). Dos experiencias publicadas, Monte Santa Helena y Popocatepelt, resumen estas observaciones en poblaciones residentes a pocos kilómetros.
3- Consecuencias a largo plazo: son las relacionada con fenómenos de reparación anormal (fibrosis pulmonar, silicosis) o neoplásicas que se describen como efectos potenciales aunque no ha podido ser demostrado fehacientemente. Sin embargo, hay evidencias de plausibilidad biológica y reportes de mayor incidencia de algunas de estas enfermedades en los años subsiguientes a las erupciones que obligan a una mirada atenta a estas consecuencias aun cuando sean de poca magnitud.
Conclusiones:
Sin duda las erupciones volcánicas producen cambios en los ecosistemas y algunos de ellos pueden considerarse como contaminación de una fuente natural. La emanación de gases y humos son frecuentes y causan efectos atmosféricos, a veces de una magnitud suficiente para afectar la salud de la población.
La composición y características de las emanaciones, la distancia del foco de erupción, las particularidades geográficas y climáticas reinantes influyen en forma significativa en la exposición de la población en riesgo.
Los efectos sobre el aparato respiratorio son evidentes aunque en su mayoría son agudos, de corta duración ocasionados por fenómenos irritativos por las partículas de mayor tamaño sobre la piel, mucosas y vías respiratorias altas. Es mayor cuando mas nos acercamos a la erupción y se pueden minimizar con aislamiento físico y respiratorio. Es posible observar consecuencias a mediano y largo plazo, pero su magnitud sanitaria es menor y de difícil prevención.
Dr. Gustavo E Zabert - Sección Tabaco y Epidemiología - Presidente AAMR
Dr Miguel Bergna - Sección Enfermedades Obstructivas - Tesorero AAMR
Bibliografía
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